lunes, 21 de enero de 2013

ERMITA DE SAN SEBASTIAN, LA CASA DEL COPATRÓN DE HUELMA. DEDICADO A MI AMIGO JUAN ANTONIO RUIZ LIRIO:


Haciendo un poco de historia este edificio bien podría ser de finales del siglo XV, ya que la primera reseña escrita que encontramos sobre él es de 1504 "Miguel Sánchez de Camarena es recibido como vecino de esta villa y tiene un majuelo a espaldas de San Sebastián".
En el siglo XVI esta advocación tuvo gran importancia,  teniendo su cofradía la cual tenía gran importancia como demuestran los numerosos testamentos, en los cuales el testador encomienda a esta cofradía se encargue tanto de atenderlo y asistirlo en su enfermedad, como de acompañarlo en sus exequias , debiendo destinarle algunas misas a favor de su alma.
A finales del Siglo XVIII en 1891 el Alcalde Antonio de Ogayar solicita al obispo le ceda la ermita de S. Sebastián para habilitarla como Hospital de Pobres, debido a la proliferación de enfermedades cotagiosas, que deben curarse con aislamiento.
Fue a finales de este siglo cuando en una de las últimas desamortizaciones pasó a manos privadas, habiendo sido propiedad de varios vecinos. Recientemente a sido declarada como Bien de Interés Cultural, con lo cual está protegida legalmente contra cualquier reforma o cambio de utilidad.
En la actualidad y como la fotografía adjuntada aporta, se encuentra en su interior alojada una chatarrería desde hace ya unas décadas.
También sirvió tristemente de prisión provisional días después de terminada la Guerra Civil, donde se concentraron decenas de detenidos.
Conocido popularmente como El Santo, esta ermita tiene como advocación a S. Sebastián Copatrón de Huelma, que ocuparía la Capilla Mayor y que ha albergado históricamente otras advocaciones que procesionaban desde allí en Semana Santa: La Dolorosa, S. Juan, La Verónica o el Santo Entierro. En estas fiestas de Semana Santa esta ermita estaba dentro del recorrido tradicional de penitencia de todas las cofradías, es por eso el paso actual de todas ellas por la Plaza Nueva, hasta hace muy poco la última cofradía que se acercaba a la esquina de esta ermita era la de Nuestro Padre Jesús Nazareno, dejando esta tradición recientemente.
Es San Sebastián una advocación protectora contra la peste y las enfermedades contagiosas, es por eso de la ubicación de esta ermita, situada en un promontorio natural el más alto de la población así desde esa altura protegería a todos los vecinos de Huelma.
Esta ermita tiene una sola nave situando la Capilla Mayor orientada al nacimiento del sol y los pies de la misma a su puesta.
La portada en su fachada norte es adintelada y tallada en piedra de cantería. En la parte central del dintel aparece un óvalo con la inscripción IHS, que  corresponde a la abreviatura del nombre de Jesús en letras griegas mayúsculas: IHSOUS. A ambos lados de esta inscripción central encontramos una decoración con formas geométricas (rombos) y adornos florales. Estas flores bien podrían ser girasoles, plantas estas que desde siempre se han creído talismanes contra la peste y enfermedades contagiosas,( como curiosamente la advocación de San Sebastián), ademas de servir para ahuyentar a las brujas.
La ermita en su fachada oeste y a sus pies tiene adosada una fuente del siglo XVIII, entre dos de los grandes contrafuertes que sujetan la cubierta.
Como nota final, aún recuerdan las personas más mayores en la fiesta de San Sebastián se encendía una gran lumbre en la Plaza de la Iglesia después de la Misa Mayor, para disfrute de todos los vecinos, formaba parte de las tres grandes luminarias que se practicaban en Huelma, junto con la de S. Antón y la Candelaria-San Blas.
San Sebastián procesionaba la tarde del 20 de enero, saliendo desde su santuario y recorriendo las principales calles de Huelma pasando por la puerta  los principales centros religiosos: Convento de Stª Isabel, Ermita de S. Marcos, Santa Ana e Iglesia Mayor, así fue hasta finales del siglo XIX que la imagen es trasladada a la Iglesia de la Inmaculada donde ocupaba un sitio preferente en la capilla de S. Isidro Labrador. Desde esta época hasta los años 30 la procesión salia de esta Iglesia Mayor haciendo el recorrido tradicional. Para ella los huelmenses se vestían con sus mejores galas luciendo los hombres una banda rosa sobre el hombro, estos devotos eran conocidos como los "Bastianes", y al pasar junto a la puerta de la ermita de S. Marcos se cantaba la siguiente canción:
..."San Marcos rey de los arcos
una poquita agua para estos trigos
y un poquito sol,
para que en la Fiesta de Mayo
haiga turrón".
La imagen de S. Sebastián fue quemada durante la Guerra Civil y pasados unos años después de terminada esta, fue donada otra imagen por D. Sebastián Amaro un veterinario muy devoto de este martir. Esta imagen ha estado en su capilla hasta los años 90 que durante una remodelación de la misma desaparece.

Bibliografía:
Libro de las Vecindades de Huelma. Tomás Quesada Quesada.
Mentalidad religiosa ante la muerte en el siglo XVI a través de los testamentos. El caso de Huelma. Amable Vico Vico.
Instituciones asistenciales en Sierra Mágina a comienzos del siglo XIX. Manuel Amezcual.




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